Contra la represión del feminismo, más 8 de Marzo que nunca

Frente a las prohibiciones que ponen en riesgo el derecho a manifestarse, los sindicatos de CNT en la Comunidad de Madrid animan a seguir luchando contra el patriarcado

Durante meses hemos visto cómo las restricciones por el Covid han limitado nuestra presencia en las calles al camino al trabajo, a los cuidados o al abastecimiento de necesidades básicas. Mientras las mujeres salíamos a producir, a ocuparnos de las tareas de conciliación y de las necesidades esenciales sin las cuales no se sostendría la vida, no había ninguna preocupación por la salud pública. Incluidas las faltas de seguridad, de EPIS y de flexibilidad en el ámbito sanitario, para las compañeras en residencias, en supermercados, en la limpieza y para todas las trabajadoras en el transporte. 

También hemos visto cómo en los últimos meses, incluidos los más duros del estado de alarma, se permitían y consentían demostraciones en las calles que venían de colectivos negacionistas, de barrios pudientes, de las fuerzas represoras del Estado e incluso de fascistas y nazis. La reacción de la Administración en todas ellas ha sido la contención, cuando no el compadreo y la palmada en la espalda. 

Ahora, que el movimiento feminista tenía todas las medidas de seguridad contempladas para ocupar las calles, nuestros espacios, la cara más represora de la Delegación del Gobierno en Madrid lo prohíbe. Pese a que este mismo organismo ha permitido de forma reiterada manifestaciones y concentraciones estos meses, incluso con tasas de contagio mayores, ahora le dice al movimiento feminista que ellas/nosotras no podemos. Sabemos que no es la primera maniobra para criminalizar la lucha feminista, ya que muchas compañeras sufrieron la persecución de grupos fascistas e institucionales con motivo de las anteriores marchas del 8M en 2020. 

Recordemos que el derecho de manifestación es un derecho considerado fundamental en la Constitución Española, que las manifestaciones ni se permiten ni se prohíben. Hay numerosas sentencias que corroboran que, como derecho fundamental, está por encima de cualquier otro argumento. Se aprueban recorridos e, incluso, cuando no se llega a acordar un recorrido entre la delegación y la organización, prima siempre el ejercicio del derecho en sí.

Por todo esto y por todo el retroceso que la pandemia ha supuesto a nivel laboral, social e incluso de salud para las mujeres, tenemos que reivindicar que este año seguiremos más que nunca luchando contra el patriarcado, unidas y fuertes. 

>>Manifiesto del 8M de CNT